miércoles, 18 de noviembre de 2015

La Guerra de Independencia (Composición)

Con la abdicación de Carlos IV en marzo de 1808 y la ocupación francesa del territorio español comenzó la Guerra de Independencia (1808-1814). El alzamiento contra el ejército invasor supuso la irrupción de las clases medias y populares en la escena política española. Se anunciaba una nueva era: 1808 inauguraba nuestra Historia Contemporánea.
A principios del siglo XIX la monarquía de Carlos IV estaba muy desprestigiada. El rey era un hombre de personalidad débil que había delegado el gobierno en su valido, Manuel Godoy, que acumulaba cada vez más poder. Godoy firmó una alianza con la Francia napoleónica que terminó por resultar desastrosa para España, cuando en 1807 se firmó el Tratado de Fontainebleau, por el que se permitía la entrada del ejército napoleónico en el país so pretexto de invadir Portugal para bloquear comercialmente a Gran Bretaña. Las tropas de Napoleón en España eran mal vistas por la población, que intuía que el paso a Portugal era el pretexto para ocupar toda la Península. Entretanto, Napoleón convoca a la familia Real a una reunión en Bayona (Francia). Fernando VII, Carlos IV y Godoy llegan allí entre el 20 y 30 de abril de 1808. Otros miembros de la familia real debían salir de Madrid antes del 2 de mayo y ante su salida el pueblo de Madrid se alzó contra las tropas francesas , unos 30000 hombres, al mando del general Murat. El balance fue de cientos de muertos, muchos de ellos ejecutados por los franceses. El general ordena fusilar a todos aquellos que que hubieran sido apresados durante los disturbios, declara junta de sedición toda reunión de más de ocho personas y establece fusilamiento para todos aquellos que escriban, vendan o distribuyan textos contra los franceses. Lo hace apelando a la venganza que "clama la sangre francesa derramada". Mientras tanto, en Bayona, Napoleón obligó a Fernando renunciar al trono a favor de su padre y a este a su vez a dárselo a su hermano José Bonaparte, a partir de entonces, José I de España.

A raíz del levantamiento de Madrid muchos otros se sucedieron por toda España. En las localidades rebeldes se formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa. El origen de estos movimientos fue popular, pero muchos cargos del Antiguo Régimen, tanto nobleza como clero, se integraron en las juntas y lucharon en la defensa de sus ciudades.

En la España ocupada se inicia un enfrentamiento entre afrancesados y patriotas y dentro de estos, entre liberales y absolutistas, lo cual se reflejó en las Cortes reunidas en Cádiz desde septiembre de 1810. Los afrancesados eran los defensores de José Bonaparte. Era un grupo heterogéneo, unos colaboraban buscando honores y otros creyendo que era una oportunidad para introducir cambios. Tras la guerra fueron duramente perseguidos. Los patriotas eran también un grupo que abarcaba desde los defensores del absolutismo hasta liberales que vieron en la invasión la oportunidad para introducir reformas.

Tres formaciones reflejaron el proceso revolucionario durante la guerra:
Las juntas, formadas en muchas localidades ante el vacío de poder. Las juntas locales dieron lugar a las provinciales y estas a la Junta Central, en septiembre de 1808 y surgida de la voluntad popular, es decir, plasmación de la soberanía nacional.En las juntas había representantes del Antiguo Régimen y profesionales liberales. Aunque presididas por miembros de la nobleza o el clero la iniciativa siempre la llevaban los sectores más avanzados y partidarios de las reformas políticas y sociales así como de organizar la defensa del reino. Las proclamas de las juntas apelaban al sentimiento nacional para llamar a las gentes a tomar las armas contra los invasores. La Proclama de la Junta Central del Principado de Asturias, por ejemplo, clamaba: "Asturianos leales y amados compatriotas (...) su perfidia [de Francia] con nuestro rey y toda su familia, engañándolo (...) no tiene igual en la historia (...) ¡A las armas, a las armas, asturianos!".
La guerrilla fue el instrumento que canalizó la participación del pueblo en la defensa contra el invasor y que pronto fueron reguladas por la Junta Central. Su base social era eminentemente campesina y en el momento de más participación llegaron a tener 55.000 reclutas que se sumaban a los 70.000 del ejército regular.
Las Cortes surgen en una convocatoria de la Junta Central y son la expresión jurídica de la revolución. Eran Cortes generales elegidas por sufragio universal masculino indirecto y se representa a la nación y no a los estamentos. Esta convocatoria triunfó y abrió la puerta a los grandes cambios que impulsaron las Cortes de Cádiz.

La convocatoria de Cortes generales llevada a cabo por la Junta Central fue contemplada casi al inicio de la guerra y se llevó a cabo en enero de 1810. La elección de diputados fue complicada por la ocupación francesa. Entre los diputados elegidos, más que partidos políticos, había diferentes tendencias:

  • Absolutistas, que pretendían continuar con el Antiguo Régimen

  • Ilustrados, donde destacada Jovellanos y que pretendían una solución intermedia entre el absolutismo y el modelo constitucional basado en la soberanía nacional.

  • Liberales partidarios de que la cámara asumiera la soberanía nacional.

En 1836, el militar y político de tendencia liberal Evaristo San Miguel exponía estas diferencias internas y la existencia de una revolución política en España, escribiendo lo siguiente: "A los nobles, la dinastía les era odiosa (...) por los indicios que daba de reformadora. (...) Los ilustrados eran un grupo considerable y no podían tener, en su pronunciamiento contra el emperador, solo la mira de volver al Estado anterior. (...) El grito de guerra dirigido contra los franceses tenía también por blanco los excesos, los desórdenes que habían afeado las administraciones anteriores."

La posición liberal fue la mayoritaria ya que muchos diputados elegidos no pudieron alcanzar Cádiz y eran sustituidos por otros de la ciudad, que era una de las más abiertas, avanzadas y liberales de España. La composición social de las Cortes era heterogénea : miembros de los estamentos privilegiados, sobre todo del clero, clases medias urbanas, militares, funcionarios, profesionales liberales o burgueses. Hubo clero y nobleza reformista y liberal y burgueses absolutistas.

Las Cortes se reunieron en Cádiz por ser ciudad fácil de defender y estar libre de la ocupación francesa. La ciudad era un hervidero político con sus tertulias, cafés, periódicos etc. Pronto se perfilaron dos grandes facciones o partidos: el absolutista o “servil” y el liberal. Hubo unos 300 diputados. Al ser expulsados los franceses, las nuevas cortes se trasladaron a Madrid en enero de 1814.

La labor legislativa de las Cortes fue ingente y supuso una ruptura radical con los principios que regían la sociedad hasta entonces. A finales de 1810 comienza a elaborarse la constitución y tras año y medio de intensos debates , se promulga el 19 de marzo de 1812 la nueva constitución, conocida como La Pepa por ser el día de San José. La constitución aúna las tradiciones hispánicas con el nuevo espíritu revolucionario de la Francia de 1789. Los principios de la Constitución de 1812 fueron :

  • Soberanía nacional: el poder reside en la nación.(Artículo 3)
  • Reconocimiento de derechos y libertades individuales y de la igualdad ante la ley.
  • División de poderes: el poder legislativo residía en las Cortes, el ejecutivo en manos del rey y del gobierno por él designado y el poder judicial era independiente. (Artículos 15, 16, 17)
  • La religión católica era la única de la nación española.
  • Sufragio universal masculino pero para ser candidato era necesario poseer de rentas propias.
  • Creación de la Milicia nacional, civiles armados para defender el orden constitucional.
  • Monarquía moderada donde el monarca promulgaba las leyes y tenía derecho de veto. (Artículo 14)
  • Libertad económica: supresión de gremios, abolición de señoríos, libertad del cercado de tierras para poner fin al predominio de La Mesta, libertad de industria, desamortización de las propiedades colectivas.
  • Los habitantes de las colonias tenían los mismos derechos y eran también ciudadanos, para calmar las ansias independentistas (Artículo 1; "todos los españoles de ambos hemisferios")

La constitución apenas pudo aplicarse por el estado de guerra. La restauración del absolutismo en 1814 la abolió; pero eso no impidió que se convirtiera en un referente en la Historia Contemporánea de España y en las revoluciones liberales europeas del siglo XIX.